Si el primer día lo dejas mirando, va a aprender del que peor atiende: nadie aprende el estándar por ambiente. El que entra copia lo que ve, no lo que le dijiste.

El 'anda mirando no más' parece inofensivo, pero es una decisión: estás dejando que el nuevo aprenda por ambiente. Y por ambiente se aprende del que está más a mano, que no siempre es el que mejor atiende. El primer día no es tiempo muerto; es cuando se fija el estándar que vas a tener después.
Nadie copia el manual que le leíste ni el discurso de bienvenida. Copia lo que ve hacer: cómo se saluda, cómo se levanta una mesa, qué se deja pasar y qué no. Si lo que ve es desprolijo, eso es lo que va a repetir en tres meses.
Asigna con nombre y apellido quién acompaña al que entra durante su primera semana —tu mejor referente, no el que esté libre. Que lo vea trabajar bien y le explique el porqué de cada cosa, no solo el cómo.
Cuesta unas horas de alguien bueno esa primera semana, pero define meses de servicio. El estándar se contagia; asegúrate de que contagie el bueno.
Cuéntanos qué haces (o qué te hubiera gustado que hicieran contigo) el primer día en un local.